
Redacción:
A diez años de la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural «Raúl Isidro Burgos» de Ayotzinapa, la Ciudad de México se convirtió en el epicentro de intensas manifestaciones. Padres, madres y compañeros de los normalistas desaparecidos han comenzado una serie de protestas que buscan sacudir la conciencia nacional y poner a prueba el compromiso del gobierno con la verdad y la justicia.
La jornada de protestas inició con la llegada de 21 camiones repletos de manifestantes a la Secretaría de Gobernación. Con consignas como «¡Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos!» y «¡Nos faltan 43!», los asistentes dejaron clara su determinación inquebrantable. El lanzamiento de cohetones contra el edificio gubernamental no solo rompió cristales, sino que también simbolizó la frustración acumulada tras una década de promesas incumplidas y verdades a medias.
En un emotivo pronunciamiento, una madre del grupo manifestó: «Las madres y los padres de los 43 estudiantes salimos a buscar a nuestros hijos desde el primer día de su desaparición y hoy, a diez años de esa noche triste que nos cambió la vida, seguimos firmes». Esta declaración captura el sentir de familias que, lejos de rendirse, han convertido su dolor en un motor de lucha incansable por la verdad.
Las críticas al gobierno actual fueron contundentes. Los manifestantes acusaron al presidente Andrés Manuel López Obrador de complicidad en la simulación de las investigaciones, especialmente cuando estas se acercan a implicar al Ejército mexicano. El abogado Vidulfo Rosales anunció que esperarán el cambio de administración para dialogar con Claudia Sheinbaum y trazar una nueva ruta para el caso, evidenciando la falta de confianza en las autoridades actuales.
Esta semana de protestas, que incluirá visitas a la Fiscalía General de la República, el Campo Militar 1 y Palacio Nacional, no solo conmemora una década de ausencia, sino que también reafirma la determinación de los familiares y simpatizantes. Su mensaje es claro: sin justicia, no habrá paz para el gobierno. La sociedad mexicana y la comunidad internacional observan atentamente, esperando que esta vez, las demandas de verdad y justicia no caigan en oídos sordos.
Fotografía | Archivo Q24