
Redacción:
Un grupo de 22 exministros de países latinoamericanos, junto con defensores de derechos humanos de la región y ucranianos, han lanzado un llamado urgente al secretario general de la ONU, António Guterres, para que considere la suspensión de Rusia de la Asamblea General. Esta petición, presentada en vísperas de la reunión anual de la Asamblea en Nueva York, se fundamenta en lo que los firmantes describen como «una monstruosa violación de la carta de Naciones Unidas» por parte de Rusia en su guerra contra Ucrania.
La carta abierta, respaldada por destacadas figuras como los excancilleres Antonia Urrejola de Chile, Diego García-Sayán de Perú, Jorge Castañeda de México y Noemí Sanín de Colombia, subraya la gravedad de la situación en Ucrania. Los firmantes citan datos alarmantes de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, señalando que julio y agosto han sido los meses más letales del conflicto, con un 84% de las 10,582 muertes civiles registradas hasta febrero atribuidas a ataques con explosivos en zonas pobladas.
El documento hace hincapié en incidentes específicos, como los ataques a una cafetería en Hroza y una pizzería en Kramatorsk, argumentando que estos no son eventos aislados, sino parte de un «patrón de comportamiento criminal». Los exministros advierten que las acciones de Rusia amenazan con socavar todo el edificio del Derecho Internacional Humanitario, con repercusiones que van más allá del conflicto en Ucrania.
Además, la carta recuerda el papel histórico de los representantes latinoamericanos en la fundación de la ONU, quienes fueron fundamentales para incluir la prohibición del uso de la fuerza en conflictos internacionales en la carta fundacional. Este recordatorio sirve para contextualizar la gravedad de la situación actual y la responsabilidad especial de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
La petición de suspender a Rusia de la Asamblea General se basa en el precedente de Sudáfrica en 1974, sugiriendo que tal acción podría ser necesaria hasta que Rusia «se comporte de manera acorde con las responsabilidades de la carta» de la ONU. Esta propuesta refleja la creciente preocupación internacional por las acciones de Rusia y el deseo de una respuesta más contundente por parte de la comunidad global.
Fotografía | Alex Babenko (AP/LaPresse)