Tapachula: epicentro de la crisis migratoria en el sur de México

La ciudad fronteriza de Tapachula, en el estado de Chiapas, se ha convertido en un punto neurálgico de la crisis migratoria que vive México. Miles de migrantes, principalmente de Venezuela, Ecuador, Honduras y Guatemala, llegan a diario a esta localidad con la esperanza de solicitar asilo en Estados Unidos a través de la aplicación CBP One, que desde este verano permite iniciar el trámite desde la frontera sur mexicana.

Esta nueva política, sumada a las crisis de violencia y pobreza en varios países de América Latina, ha provocado un aumento exponencial en el flujo migratorio. Según datos oficiales, más de 828,000 personas han ingresado de manera irregular a México en lo que va de 2024, superando ya la cifra total de 2023. De estos, unos 97,000 son niños.

La situación en Tapachula refleja la complejidad del fenómeno migratorio. Los albergues están desbordados, como el refugio Belén, que con capacidad para 150 personas alberga actualmente a 270. El sacerdote César Cañaveral, administrador del albergue, señala que “la gente tiene mucha esperanza en esa aplicación, ha aumentado la gente más de un 100%”.

Sin embargo, el camino hacia el sueño americano está plagado de peligros. La violencia del crimen organizado se ha intensificado en la región. Recientemente, seis migrantes fueron asesinados por el Ejército en un retén cerca de Tapachula, y otros dos cuerpos de salvadoreños fueron encontrados con disparos en la cabeza. La Iglesia local ha denunciado la colusión entre autoridades y grupos criminales, acusando al Ejército de tener nexos con el narco y estar involucrado en secuestros y extorsiones.

La implementación del CBP One desde la frontera sur ha aliviado la presión en ciudades fronterizas del norte, pero ha trasladado parte del problema a Chiapas. La Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) reporta un aumento en las solicitudes de asilo, atendiendo a 400 personas diariamente en Tapachula.

Pese a los esfuerzos gubernamentales, la infraestructura es insuficiente para atender a la creciente población migrante. Muchos duermen en las calles y sobreviven como pueden. La desinformación y la confusión sobre los procesos migratorios son aprovechadas por grupos criminales y oportunistas para extorsionar a los migrantes.

El drama humano detrás de estas cifras se refleja en historias como la de Yessica, una venezolana que dio a luz en la selva guatemalteca durante su travesía, o Yolimar, quien atravesó el peligroso Darién con sus cuatro hijos y su perrita, presenciando muertes en el camino.

Mientras tanto, las autoridades han incrementado los operativos en las salidas de Tapachula y las carreteras circundantes, en un intento por controlar el flujo migratorio y la violencia asociada. Sin embargo, la crisis persiste, poniendo a prueba la capacidad de respuesta del gobierno mexicano y evidenciando la necesidad de soluciones integrales a nivel regional para abordar las causas profundas de la migración.

Fotografía: Nayeli Cruz

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