
Redacción:
Los grabados monumentales a lo largo del río Orinoco, que separa Colombia de Venezuela, representan un enigma arqueológico intrigante. Estas enormes talladuras en granito, que datan de hace miles de años, han capturado la atención de los expertos debido a su diversidad y tamaño. Un reciente estudio, detallado en la revista Antiquity, sugiere que estos grabados podrían haber funcionado como marcadores territoriales, señalando la presencia de diferentes grupos humanos en el área del Orinoco Medio.
La antropóloga Natalia Lozada Mendieta, quien ha estado investigando esta región durante casi una década, describe la majestuosidad del río y su entorno. Su equipo ha identificado 157 sitios con grabados rupestres, destacando 13 como monumentales debido a su tamaño y ubicación estratégica a lo largo del río. Estos grabados incluyen una variedad de motivos, desde mamíferos y reptiles hasta figuras humanas y formas geométricas.
Un aspecto notable de los grabados monumentales es la representación frecuente de serpientes gigantes y ciempiés, que podrían haber funcionado como marcadores territoriales. Esta hipótesis se basa en la asociación de estos animales con la identidad y la delimitación de tierras en las culturas indígenas contemporáneas de la región.
Además de su significado cultural, los grabados rupestres sugieren que el río Orinoco fue un importante centro de intercambio y un punto focal para las comunidades prehistóricas. Aunque la investigación de Lozada y su equipo está revelando nuevos hallazgos, también destaca la importancia de involucrar a las comunidades locales en la protección y preservación de estos sitios arqueológicos.
Fotografía | El País