
Redacción:
En un escenario electoral marcado por la polarización, la vicepresidenta Kamala Harris y el expresidente Donald Trump llevaron su campaña a diferentes puntos de Pensilvania, un estado crucial para las elecciones presidenciales. Mientras Harris se dirigía a sus seguidores en Erie, en el noroeste del estado, Trump realizaba un mitin en los suburbios de Oaks. Ambos candidatos buscan captar el apoyo de los votantes indecisos en un estado que ha demostrado ser decisivo en las contiendas electorales, con aproximadamente 7 millones de personas que se espera participen en la votación por correo.
Durante su intervención en Erie, Harris criticó los recientes comentarios de Trump sobre el uso del ejército para enfrentar lo que él denomina «el enemigo desde dentro». La vicepresidenta destacó que este tipo de retórica es alarmante y representa un riesgo significativo para la democracia estadounidense. «Trump considera enemigo a cualquiera que no lo apoye», afirmó Harris, instando a los votantes a actuar rápidamente y devolver sus boletas de voto anticipado. Erie, con una población predominantemente demócrata, se ha convertido en un punto estratégico para la campaña de Harris, quien ha visitado el estado en múltiples ocasiones durante esta temporada electoral.
Por su parte, Trump utilizó su mitin en Oaks para abordar preocupaciones económicas, prometiendo reducir los costos de vivienda y aumentar la producción energética nacional. En respuesta a un asistente que expresó su frustración por no poder comprar una casa, Trump argumentó que las regulaciones son responsables de encarecer la construcción. A pesar de su mensaje optimista sobre la economía, Trump enfrentó interrupciones durante su discurso debido a emergencias médicas, lo que llevó a un ambiente más festivo cuando pidió música para continuar con el evento.
Las encuestas reflejan una competencia reñida entre ambos candidatos en Pensilvania. Según una reciente encuesta de The New York Times/Siena College, Harris lidera con un 50% frente al 47% de Trump, aunque el margen de error indica que el resultado podría cambiar fácilmente. Las cifras muestran que ninguno de los candidatos goza de alta favorabilidad entre los votantes del estado, lo que subraya la incertidumbre y la importancia crítica de este estado péndulo en la carrera hacia la Casa Blanca.
Fotografía: AP