
Redacción:
El Gran Premio de Azerbaiyán vivió un desenlace polémico y dramático con el choque entre Sergio «Checo» Pérez y Carlos Sainz en las últimas vueltas de la carrera, un incidente que truncó las aspiraciones de ambos pilotos y alteró la clasificación del campeonato de constructores de Fórmula 1.
El accidente ocurrió en la vuelta 50 del circuito de Bakú, cuando Pérez y Sainz luchaban por el tercer lugar. En un intento de adelantamiento, Pérez se desplazó hacia el exterior de la pista, pero Sainz cerró el espacio, lo que resultó en un impacto que envió a ambos monoplazas contra las barreras de protección. La acción provocó un Virtual Safety Car, cambiando el curso de la carrera.
La reacción de Pérez fue de frustración palpable. A través de la radio del equipo, se le escuchó gritar: «Qué demonios está haciendo, qué está haciendo, ¿es estúpido o qué?», reflejando su descontento con la maniobra del piloto español. Sainz, por su parte, parecía confundido, preguntando: «¿Qué ha pasado? No entiendo lo que ha ocurrido».
El incidente no solo afectó a los pilotos implicados, sino que también tuvo consecuencias significativas en la clasificación por equipos. La colisión permitió que McLaren tomara la delantera en el campeonato de constructores, un cambio inesperado en el desarrollo de la temporada. Red Bull perdió una oportunidad crucial para sumar puntos importantes en la lucha por el título.
Aprovechando el Virtual Safety Car, George Russell de Mercedes logró asegurar el tercer lugar en el podio. Aunque no se reportaron lesiones para Pérez y Sainz, los vehículos sufrieron daños significativos que requerirán evaluación y reparación antes del próximo Gran Premio de Singapur, programado para el 22 de septiembre en el Circuito Urbano Marina Bay.
Este incidente destaca la alta intensidad y los riesgos asociados con la Fórmula 1, donde cada maniobra y decisión en fracciones de segundo puede tener un impacto considerable en los resultados y el campeonato.
Fotografía | SHAWN THEW