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Fernando Valenzuela Anguamea, nacido el 1 de noviembre de 1960 en Etchohuaquila, Navojoa, Sonora, se ha consolidado como una de las figuras más emblemáticas del béisbol mexicano e internacional. Su trayectoria, marcada por logros excepcionales y un impacto cultural sin precedentes, lo ha convertido en un ícono del deporte.
Proveniente de una familia humilde de 12 hermanos, Valenzuela encontró en el béisbol no solo una pasión, sino un camino hacia la gloria. Su ascenso al estrellato fue tan meteórico como inesperado, destacándose inicialmente como lanzador en un partido donde su equipo iba perdiendo, una decisión que cambiaría el curso de su carrera.
Durante sus 17 temporadas en las Grandes Ligas (1980-1997), Valenzuela dejó una huella indeleble, especialmente con Los Angeles Dodgers. Con un récord de 173 victorias y 153 derrotas, y una efectividad de 3.54, el zurdo mexicano se ganó el respeto de bateadores y aficionados por igual. Su dominio del «screwball» o tirabuzón, un lanzamiento poco común y difícil de ejecutar, lo convirtió en un pitcher temido por los bateadores rivales.
El fenómeno conocido como «Fernandomanía» explotó en 1981, su temporada de novato, cuando Valenzuela logró una hazaña sin precedentes al ganar el premio al Novato del Año, el trofeo Cy Young y la Serie Mundial con los Dodgers. Este impacto trascendió lo deportivo, convirtiéndose en un fenómeno cultural que atrajo a miles de aficionados a los estadios.
A lo largo de su carrera, Valenzuela fue seleccionado seis veces para el Juego de Estrellas, consolidándose como uno de los lanzadores más dominantes de la década de los 80. Su legado continúa vigente: en 2023, Los Dodgers retiraron su icónico número 34 y la ciudad de Los Ángeles proclamó oficialmente el 11 de agosto como el «Día de Fernando Valenzuela».
Recientemente, los Dodgers anunciaron que Valenzuela se alejará temporalmente de la cabina de transmisión para enfocarse en su salud, con la esperanza de que regrese para la temporada 2025. Este anuncio ha generado una ola de apoyo y buenos deseos de parte de la comunidad del béisbol y sus numerosos fanáticos, demostrando el cariño y respeto que aún genera esta leyenda viviente del deporte.
Fotografía | AFP