
Redacción:
El Consejo de la Judicatura Federal (CJF) ha decidido extender el paro de labores en los juzgados y tribunales federales hasta el 2 de octubre, prolongando la suspensión de actividades por 12 días adicionales a lo previsto, que inicialmente terminaba el 23 de septiembre. Esta decisión, tomada en una sesión extraordinaria, refleja la continuidad de condiciones adversas que impiden el regreso a la normalidad en el Poder Judicial.
La prórroga del paro ocurre en un ambiente de tensión tras la reciente aprobación de la reforma al Poder Judicial de la Federación. Esta determinación se alcanzó tras una mesa de diálogo celebrada el 20 de septiembre, donde participaron representantes de magistrados de circuito, jueces de distrito y trabajadores del organismo. La decisión fue adoptada por mayoría, aunque con el voto en contra de los consejeros Bernardo Bátiz Vázquez, Eva Verónica De Gyvés Zárate y Celia Maya García.
En paralelo, el CJF acordó por unanimidad establecer mesas de trabajo para tomar decisiones relacionadas con la implementación de la reforma judicial, publicada el 15 de septiembre en el Diario Oficial de la Federación. También se comprometió a analizar las medidas necesarias para proteger los derechos laborales de los empleados del Poder Judicial.
La extensión del paro coincide con declaraciones controvertidas del consejero Bernardo Bátiz Vázquez, quien reconoció que la reforma podría llevar a despidos, aunque aseguró que se respetarían los derechos económicos de los trabajadores afectados. Estas afirmaciones han intensificado la preocupación y la incertidumbre entre el personal judicial.
Por otro lado, la presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE), Guadalupe Taddei Zavala, anunció que el 23 de septiembre iniciará formalmente el proceso para la elección de jueces y magistrados, conforme a la nueva reforma. Este procedimiento, sin precedentes en México, representa un desafío considerable para el INE, especialmente ante la falta de leyes secundarias que regulen dicho proceso.
La situación actual resalta las complejidades y controversias que rodean la implementación de la reforma judicial, evidenciando la necesidad de un diálogo continuo y una planificación cuidadosa para abordar las inquietudes de todos los actores involucrados en el sistema de justicia federal en el país.
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