
El desierto del Sahara, uno de los lugares más áridos del planeta, ha experimentado un fenómeno meteorológico sin precedentes en casi medio siglo. Lluvias torrenciales han inundado vastas áreas del desierto, transformando dramáticamente su característico paisaje de dunas y arena en un escenario de lagos temporales y corrientes de agua.
En un período de apenas 48 horas, la región recibió precipitaciones que superaron el promedio anual, según informes de la agencia meteorológica de Marruecos. En el pueblo de Tagounite, ubicado a 450 kilómetros al sur de Rabat, se registraron 100 milímetros de lluvia en tan solo 24 horas, una cantidad extraordinaria para esta zona desértica.
Uno de los efectos más notables de este fenómeno ha sido la reactivación del lago Iriqui, un cuerpo de agua que había permanecido seco durante casi 50 años. Las imágenes compartidas por periodistas locales en redes sociales muestran vastas extensiones de agua donde antes solo había arena, creando un paisaje surreal en el sureste de Marruecos.
Los meteorólogos han calificado este evento como una “tormenta extratropical”, un fenómeno poco común en la región. Expertos advierten que este acontecimiento podría tener repercusiones significativas a largo plazo en el clima local y regional, subrayando la necesidad de un análisis más profundo de las dinámicas climáticas en el contexto del cambio global.
Este suceso excepcional no solo representa un hito ambiental, sino que también plantea interrogantes sobre la variabilidad climática y sus posibles impactos en ecosistemas tradicionalmente áridos. La transformación temporal del Sahara sirve como un recordatorio vívido de la complejidad y la imprevisibilidad de los sistemas climáticos globales.
Fotografía: AP