
Redacción:
El papa Francisco llegó a Papúa Nueva Guinea este sábado, luego de una visita a Indonesia marcada por un intento de ataque contra su persona. A pesar de las amenazas, el sumo pontífice manifestó un mensaje de fortaleza y resiliencia ante los desafíos. Durante su encuentro con religiosos y religiosas en el santuario de María Auxiliadora en la capital, Francisco les animó a continuar su labor sin miedo, destacando que «no estamos solos» en la misión de servir a los más necesitados.
La visita del papa Francisco a Papúa Nueva Guinea, uno de los países más pobres del mundo, ha sido un acto de solidaridad con las comunidades más desfavorecidas. En su discurso, instó a los presentes a enfocar sus esfuerzos en ayudar a los marginados y a los habitantes de las zonas más remotas. El papa subrayó la importancia de ofrecer apoyo y esperanza a quienes enfrentan adversidades, como el trabajo realizado en la ‘Casa de la Esperanza’ en Mendi, que brinda refugio a víctimas de acusaciones de brujería.
A pesar del reciente intento de ataque terrorista en Indonesia, que resultó en la detención de siete personas y la incautación de armas y propaganda extremista, Francisco mostró determinación y optimismo. Su mensaje en Papúa Nueva Guinea fue recibido con entusiasmo por los fieles locales, quienes realizaron largos viajes y sacrificios para asistir a su visita.
El papa Francisco concluyó su discurso exhortando a los religiosos a seguir evangelizando con paciencia y valentía, sin dejarse desanimar por las dificultades. Su presencia y palabras han sido un símbolo de esperanza y un recordatorio de la importancia de continuar el trabajo en medio de desafíos significativos.
Fotografía | EFE