
Redacción:
Durante una reunión informal de ministros de Exteriores de la Unión Europea en Bruselas, el 29 de agosto de 2024, el ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Dmytro Kuleba, hizo un llamado urgente a los países europeos para que presionen a Estados Unidos a levantar las restricciones que limitan el uso de armamento occidental en territorio ruso. Esta petición se produce en un momento de alta tensión, tras los continuos ataques rusos a ciudades ucranianas, especialmente contra su infraestructura eléctrica.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ha insistido en la necesidad de que su país pueda atacar «objetivos militares legítimos» en Rusia, como bases aéreas desde las cuales se lanzan bombardeos sobre Ucrania. Esta medida, según Ucrania, es esencial para fortalecer su defensa y proteger a la población civil de ataques que han devastado áreas estratégicas y residenciales en las últimas semanas.
Sin embargo, la propuesta de ampliar el alcance del armamento occidental ha encontrado oposición en algunos países europeos. Aunque Josep Borrell, alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, apoya la eliminación de todas las restricciones, países como Italia y Hungría se han mostrado reticentes. Por su parte, Estados Unidos ha permitido un levantamiento parcial de las restricciones, limitando el uso de armas solo para defenderse de ataques desde territorios rusos cercanos a la frontera ucraniana.
Además de esta solicitud, Kuleba expresó su preocupación por los retrasos en la entrega de armamento crítico, como los misiles Patriot, esenciales para la defensa antiaérea. Subrayó que la falta de cumplimiento en las entregas prometidas afecta gravemente la capacidad de Ucrania para defenderse en un conflicto que se prolonga sin solución aparente. Esta situación refleja las complejidades tanto logísticas como políticas que enfrenta la coalición occidental en su apoyo a Ucrania.
Fotografía | EFE