
Redacción:
Kamala Harris ha logrado consolidar su candidatura presidencial a pesar de enfrentar oposición interna dentro del partido Demócrata. El proceso ha sido complejo, con figuras prominentes como Barack Obama, el senador Chuck Schumer y el diputado Hakeem Jeffries ejerciendo presión para influir en la elección del candidato presidencial que competirá contra Donald Trump en las elecciones del 5 de noviembre.
Harris ha conseguido el respaldo de importantes figuras políticas y ha recaudado casi 50 millones de dólares. Ha logrado desactivar la competencia interna de Pete Buttigieg y Gavin Newsom, quienes finalmente han apoyado su candidatura. Con el respaldo de 161 representantes, 34 senadores y 16 gobernadores, Harris se presenta con una sólida base para la Convención Demócrata.
Nancy Pelosi, una figura clave que inicialmente se resistía a Harris, también ha expresado su apoyo, describiendo a Harris como una candidata capaz de liderar al partido hacia la victoria en noviembre.
Ahora, Harris se enfoca en seleccionar a un compañero de fórmula que pueda atraer a los votantes de clase media, hispanos y afroamericanos, además de garantizar apoyo en estados cruciales como Michigan, Pensilvania y Wisconsin. En su lista de posibles candidatos se encuentran la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, y el gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro. Sin embargo, la posibilidad de tener una fórmula completamente femenina se considera poco probable debido a las dinámicas electorales.
La Convención Demócrata se llevará a cabo el 19 de agosto en Chicago, y para los comicios presidenciales quedan 106 días. Harris ya cuenta con un fondo electoral de 96 millones de dólares y está a la espera del siguiente movimiento político de sus adversarios dentro del partido.
En caso de enfrentarse a Trump en un debate presidencial, Harris podría destacar un aspecto inesperado: en 2011 y 2013, Trump donó un total de 12,000 dólares a su campaña cuando se postulaba como Fiscal General de California.
Fotografía | The White House Press